Querida Alice
Nunca he escrito una carta,
así que tal vez esto sea un poco extraño, tengo miedo pero a la vez siento que
es necesario que la recibas. Mi nombre es Alex, para comenzar. Trabajo en el
local 8, piso 3 de la plaza central. Tengo 20 años, estatura media, cabello
desalineado, mirada penetrante y con un aspecto un tanto desagradable… La
verdad no sé por qué te cuento esto pero esta no es la razón por la que te
escribo.
Ayer trabajé hasta tarde,
estuve leyendo algo que encontré en internet, el trabajo no era tan divertido
como parecía, salí a fumarme un cigarrillo y fue ahí cuando te vi, entraste a
la tienda con una seguridad que llamó tanto mi atención. No sé exactamente qué
fue lo que llamó mi atención pero cuando te vi, sentí una sensación extraña. Me
quedé paralizado, tiré el cigarrillo, me incorporé tan rápido como pude, fui al
mostrador mientras tú mirabas la mercancía. -Todo fue como una mezcla de Terror
y Emoción-. Te acercaste y te paraste frente al mostrador con la mercancía que
llevarías, dijiste ‘’Hola’’, me percaté de que habías saludado y me quedé en
silencio. Me maldije por eso.
Realmente estaba nervioso,
‘’¿Cuál es tu nombre?’’ –Pregunté con un tono de voz tembloroso-. Me alegro de
haberlo hecho. Recuerdo que dijiste que te llamabas Alicia Abigail, pero que
podría decirte Alice. Inconscientemente repetí tu nombre algunas veces en voz
baja, me percaté que me mirabas un tanto extraño por hacerlo, me avergoncé y
comencé a guardar más rápido y torpemente la mercancía. Al terminar, tomaste
tus cosas, y antes de salir me dijiste con tu dulce voz -‘’Buenas Noches’’-.
Ha pasado una semana desde
aquel día, no has vuelto a la tienda, intento que mi vida sea normal,
levantarme, darme una ducha, comer algo e irme al trabajo, pero en cada cosa
que hago no dejo de pensar en ese día, de tu dulce voz, tu aroma que dejas al
pasar, es inevitable.
Es un nuevo día, estaba en
el trabajo, todo marchaba como un día común y corriente hasta que te vi entrar,
no sabía qué hacer, me puse a revisar las cintas de las cámaras de seguridad
hasta que encontré una donde te veías, llevé la cinta a casa, creo que me
empezaba a volver algo acosador, todos los días esperaba que volvieras.
El día siguiente volviste, y
me decidí a hablarte, estaba nervioso, de nuevo; ya en el mostrador lo hice –Hola Alice-,
miraste algo extrañada -¿Hola?-, yo estaba nervioso –Tal vez no me conozcas,
pero quiero que seamos amigos, te veo venir algo seguido por aquí-. Sólo te
quedaste mirándome fijamente sin decir una sola palabra, tomaste tus cosas y te
fuiste algo asustada.
Pasaron las horas y
regresaste, te acercaste a mí –Hola, te pido una disculpa por lo de hace rato,
sólo que no sabía que decir, estaba algo nerviosa-. Estaba emocionado y a la
vez muy nervioso –No te preocupes-. Te sonreí intentando aparentar que estaba
tranquilo, entonces le pedí su móvil.
Desde ese día comenzamos a
hablar, pasaban los segundos, los minutos, las horas y no se nos terminaban los
temas de conversación, creo que esto iba bien. Mi jefe no lo entendía, no le
gustaba que descuidara mi trabajo así que me despidió. Rápidamente encontré un
trabajo con un mejor sueldo…
Alice y yo seguíamos
concurriéndonos. –Alice, tengo buenas noticias, ¡Me estoy mudando a tu
departamento!, ¿Acaso no estás emocionada?, ahora podremos pasar todo el tiempo
juntos sin que nadie nos moleste, todo será perfecto-. No habrá nada que nos
separe, todo será como debe ser.
-Te he visto dormir toda la
noche Alice, no he podido apartar la vista de ti. Te he preparado una sorpresa,
toda la tarde me la he pasado dándole los toques finales, espero que sea
perfecto. Has llegado a las ocho treinta como de costumbre, has visto la
sorpresa, la carta que te he hecho, la has leído, vi que comenzaste a llorar
violentamente, te dirigiste a mi armario y lo has puesto todo de cabeza. ¿Por
qué lo has hecho Alice?, ¿Es que ya no me amas?, ¡¿YA NO ME AMAS ALICE?!
-Alice comenzó a hacer sus
maletas, estaba algo confundido pero al fin lo entendí, ella ya no me amaba
-Creo que te he causado muchos problemas Alice, Yo no he querido hacerlo, lo
único que quería es que estuvieras bien. Fuiste la única persona a la que yo
amaba. Mi única razón de vivir, cuando te conocí creí que al fin podría tener
un último rayo de esperanza, pero lo arruinaste todo, ¿Cómo pudiste hacerlo
Alice?, ¡¿CÓMO?! Con esto me despido de ti, fue un grave error comenzar algo
que de antemano sabía que no tenía futuro alguno, adiós al tiempo, adiós Alice.
-Neni de 38
![]() |
| Imagen obtenida de: http://www.polyvore.com/cgi/img-thing?.out=jpg&size=l&tid=1473778 |

Días de antaño