lunes, 23 de marzo de 2015

Los restos unidos.

Había una vez una escultura que vivía en un museo, vivía con todos los malos tratos de las personas. Una vez llegó una escultura semejante a él, con sentimientos muy honestos, una mentalidad impresionante y una tolerancia magnífica, era simple y sencillamente una de las mejores esculturas que había visto jamás.

Cuando el museo tuvo que hacer una gran remodelación nuestra escultura tuvo que ser trasladado hasta China, mientras que su alma  gemela seguía en México, después de meses el se empezó a desplazar de país en país junto con las exposiciones de este museo. Cuando la exposición lo llevó a regresar al museo de México la otra escultura ya no estaba.

Tanta fue su desesperación por buscarla que en sus intentos logró mover sus ojos y pudo observar que alrededor de él no había nada, ni siquiera un rastro de ella, así que cuando quiso ir a ver el lugar más a fondo para buscarla consiguió mover su pie derecho hacia enfrente, desafortunadamente al hacer esto cae y se deshace en el suelo, quedando sólo su cabeza, volvió su rostro hacia la puerta y logró ver una silueta, él sabía perfectamente quien era.


Ella ya podía caminar y moverse por todo el museo, así que, al verlo a él destrozado en el suelo, caminó lentamente hacia el y se tiro para deshacerse también y que, de esa manera sus restos se juntaran por siempre, para que nada los volviera a separar, ni la distancia, ni los deseos de los hombres.
-EspíndolaK

Imagen obtenida de: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjQ9YIHkVWXAS6EVncxiJKL0vTuoP7jw9kZbevL_uaGO1J29-coFbNXhqwjcCxe_lOWn48SWk7RqZatFrO0GC_AKxv5qiRw5MZZON5imtg9X0tvrpLo04cwoz13D3Rpq7d1BTrN4CLAOMU/s1600/6166_14_51117515aaa30.jpg

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