lunes, 23 de marzo de 2015

Tlatelolco.

La plaza del General Zabdí, un lugar lleno de dolor y sufrimiento, pero no siempre fue así, hubo un tiempo en el que este sitio era un  símbolo de libertad, de unidad y un recordatorio de de cómo el pueblo de México se levantó una vez más contra sus opresores por ahí del año de 2020, era un recordatorio para todos los ciudadanos de que si se unían eran capaces de lograr lo que sea, por cualquier método, sea cual fuera el que se necesite.

Pero todo eso cambió un día. Era una mañana tranquila, como cualquier otra. Thomas, un oven de unos 15 años que apenas comenzaba su vida en la preparatoria, se preparaba para irse  estudiar, creía que iba a ser un día normal y tenía razones para creer que así sería, las aves cantaban, los perros ladraban y los autos comenzaban a sonar, era una mañana normal. Thomas se vistió, acomodo sus libros en su mochila y, una vez que se despidió de su mamá se fue camino a la escuela.

Al llegar al colegio todo transcurrió normalmente, Thomas entró a todas sus clases y, al final del día se disponía a regresar a casa, pero de repente llegó Mattew, un amigo suyo, quien le dijo que ya era hora, en ese momento Thomas recordó que ese día iban a hacer una marcha solicitando una mejor educación,  las marchas ya no eran comunes en estos días, no se hacían desde el año de 2017, por lo que hacer una resultaría interesante y tendría un gran impacto en la sociedad.

Thomas cogió sus libros y salió corriendo junto con Mattew a reunirse con los demás, una vez que estaban todos reunidos comenzaron a marchar con rumbo a la plaza del General Zabdí. Thomas estaba intranquilo, su abuelo le contó que una vez los jóvenes de una generación marcharon juntos a una plaza en Tlatelolco y fueron cruelmente asesinados, esto lo tenía intranquilo, pero no pensaba retirarse, no ahora, no esta vez.

Cuando llegaron a la plaza comenzaron el plantón, las pancartas fueron levantadas y los megáfonos empezaron a sonar con todo su poder, la estatua del General Zabdí pasó de ser una monumento a la libertad a una estructura perfecta para escalar y gritar exigiendo educación. Aún cuando Thomas seguía nervioso algo en todo esto le brindaba paz y tranquilidad, la plaza estaba cerca de su casa, lo que le brindaba cierta tranquilidad.

Todo parecía marchar según lo planeado, los medios comenzaron a llegar solicitando entrevistas que los chicos respondían felizmente, al poco tiempo apareció un BMW 325I negro del que bajaron el Secretario de gobierno y dos hombres más, él encendió un megáfono y comenzó a felicitar a los muchachos por su determinación y la capacidad de organizarse siendo un grupo tan grande, ademas les dio que pronto el presidente estaría con ellos para llegar a un acuerdo.

Thomas voletó a ver a Mattew y  a Scott, el organizador y líder del movimiento, ninguno de ellos pensaba creerse lo que ese sujeto estaba diciendo, por lo que decidieron comenzar a juntar a su gente para que no oyeran lo que estaba diciendo. Y así fue, Thomas reunió a los chicos de primer semestre, Mattew a los de tercero y Scott a los de quinto, nadie pensaba prestar atención a lo que ese sujeto decía.

De repente algo atrapó la atención de Thomas, algo se movía en los tejados, era justo lo que el y sus chicos temían, francotiradores de las fuerzas especiales del ejercito nacional, cada uno con un rifle MK5800, armas de precisión que disparaban rayos de luz con una temperatura tan alta que eran capaces de atravesar lo que sea. Thomas no podía creer lo que veía, esperaba estar equivocado.

Sin pensarlo dos veces lanzó un grito al cielo "¡Tlatelolco!". En cuanto finalizó todo mundo supo que hacer, comenzaron a correr para refugiarse, pero ya era demasiado tarde, los tiradores comenzaron a disparar, acabando uno a uno con las vidas de los adolescentes indefensos, era una total masacre, Thomas no podía creer que esa masacre que le contó su abuelo se estuviera repitiendo.

En la desesperación Thomas y Scott lograron llegar a un callejón que llevaba a la casa de Thomas, desde donde llamaron a Mattew, este comenzó a correr hacia ellos a la par que Thomas estiraba su mano para ayudar a su amigo, justo cuando sus manos se unieron, un haz de luz atravesó el cráneo de Mattew por las sienes y este cayó en los brazos de su amigo, era todo, había terminado para Mattew, estaba muerto ahora.

Desesperados Thomas y Scott siguieron corriendo, de repente algo sonó detras de ellos, uno de los tiradores dejó los tejados para perseguirlos, en su rabia, Scott le dijo a Thomas que siguiera corriendo, era obvio lo que Scott planeaba, vengar a su amigo, Thomas ínicamente asintió y siguió corriendo, se detuvo unos metros adelante, volvió la vista y pudo ver como el tirador tenía a Scott sometido en el suelo, este saco su arma y sin dudarlo le disparó, había terminado, Scott estaba muerto.

Thomas siguió corriendo, llegó a su casa y comenzó a buscar una vieja arma que su abuelo había guardado para estos casos, era aún de las que funcionaban con pólvora, pero serviría de algo, cerró la puerta y esperó, unos golpes comenzaron a sonar, cada vez eran más constantes y fuertes, se oyó un golpe más a la par que dos gritos se alzaron, luego se eso, silencio.

-Razor

Imagen obtenida de: http://pngimg.com/upload/blood_PNG6090.png

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